Monitoreo Continuo de Signos Vitales en Salas Generales: La Revolución Silenciosa del Cuidado Postoperatorio

La mayoría de las muertes postoperatorias no ocurren en quirófano ni en unidades de cuidados intensivos, sino en las salas generales de hospitalización. Este hecho, aparentemente paradójico, refleja una realidad preocupante: el monitoreo intermitente tradicional puede no ser suficiente para detectar cambios fisiológicos sutiles que preceden a eventos críticos.

La Problemática del Monitoreo Intermitente

En las salas generales, el monitoreo de signos vitales se realiza típicamente cada turno o, en el mejor de los casos, cada 4-6 horas. Esta práctica deja períodos prolongados sin vigilancia, durante los cuales pueden ocurrir cambios fisiológicos graduales que, de ser detectados tempranamente, podrían prevenir complicaciones graves.

Los estudios epidemiológicos muestran que muchas muertes postoperatorias están precedidas por cambios en los signos vitales que ocurren horas antes del evento crítico. La hipoxemia silenciosa, la hipotensión progresiva, y las alteraciones del ritmo cardíaco pueden pasar desapercibidas durante estas “ventanas ciegas” del monitoreo intermitente.

La Evolución Tecnológica: De Cables a Wearables

Las últimas cinco décadas han sido testigo de una evolución extraordinaria en tecnología de monitoreo. Hemos pasado de sistemas voluminosos y con cables a dispositivos completamente inalámbricos, portátiles y wearables que permiten vigilancia continua sin restricciones de movilidad.

Los sistemas actuales de monitoreo continuo incluyen:
Sensores adhesivos: Dispositivos que se adhieren al pecho y monitorizan ECG, frecuencia respiratoria y actividad
Pulsioxímetros inalámbricos: Que pueden llevarse en el dedo o muñeca durante días
Monitores de presión arterial no invasivos: Capaces de mediciones automáticas frecuentes
Sensores de movimiento y posición: Que detectan caídas y cambios de actividad

Evidencia Clínica: Resultados Prometedores

La evidencia disponible, aunque principalmente de estudios retrospectivos y de antes-después, muestra resultados alentadores:

Reducción de admisiones a UCI: Los estudios reportan disminuciones del 20-30% en traslados no planificados a unidades de cuidados intensivos.

Menor activación de equipos de respuesta rápida: La detección temprana permite intervenciones antes de que se requiera activación de códigos de emergencia.

Potencial reducción de mortalidad: Algunos estudios sugieren disminución en la mortalidad hospitalaria, aunque se requieren más datos para confirmarlo.

Detección temprana de deterioro: Los algoritmos pueden identificar patrones de deterioro hasta 6-8 horas antes de que sean clínicamente evidentes.

Desafíos de Implementación

Sin embargo, la implementación del monitoreo continuo no está exenta de desafíos:

Fatiga de alarmas: El exceso de alertas puede llevar a desensibilización del personal y paradójicamente reducir la seguridad.

Sobrecarga de información: Los sistemas pueden generar más datos de los que el personal puede procesar efectivamente.

Problemas de conectividad: La infraestructura hospitalaria debe soportar múltiples dispositivos conectados simultáneamente.

Costo-efectividad: La inversión inicial en tecnología y entrenamiento debe justificarse con mejores resultados clínicos.

Intervenciones significativas: De nada sirve detectar cambios si no existen protocolos claros de respuesta.

El Papel de la Inteligencia Artificial

La integración de inteligencia artificial y reconocimiento de patrones representa el siguiente paso evolutivo. Los algoritmos de machine learning pueden:
– Filtrar alarmas falsas y reducir la fatiga de alertas
– Identificar patrones complejos que preceden al deterioro clínico
– Personalizar umbrales de alerta según características del paciente
– Predecir eventos adversos con mayor precisión que los métodos tradicionales

Reflexión Final: Hacia el Estándar de Cuidado

El monitoreo continuo de signos vitales en salas generales no es solo una innovación tecnológica, es una evolución natural hacia un cuidado más seguro y proactivo. Como anestesiólogos, tenemos la responsabilidad de abogar por sistemas que extiendan nuestra vigilancia más allá del quirófano.

El futuro probablemente verá el monitoreo continuo como estándar de cuidado en todas las camas hospitalarias. La pregunta no es si esto ocurrirá, sino cuándo y cómo implementarlo de manera efectiva. Los ensayos clínicos pragmáticos y bien diseñados serán cruciales para establecer protocolos basados en evidencia.

La tecnología está lista; ahora necesitamos la evidencia clínica robusta y los protocolos de implementación que hagan del monitoreo continuo una realidad universal.

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Artículo original: “Continuous vital sign monitoring of patients recovering from surgery on general wards: a narrative review” – British Journal of Anaesthesia
DOI: 10.1016/j.bja.2024.10.045